SOMOS UN CUERPO

Jesus dejó a sus discípulos con una misión: proclamar al mundo Su Amor y Su Promesa que regresaría. Ellos también deberían amar a las personas como Jesús los amó. Confiarles a los seres humanos con Su Mensaje fue riezgozo y audáz. Pero, aunque Dios sabe que las personas frequentemente les fallarían y aún distorcionarían Su Verdad, El quiso trabajar con nosotros.
Fuente: Creencias de los Adventistas del Séptimo Día

La iglesia es la familia de Dios en la Tierra, que sirve, celebra, estudia y adora junta a Dios. Al mirar a Jesús como su líder y Redentor, la iglesia es llamada a llevar a todas las personas las buenas nuevas de salvación.


La iglesia universal está compuesta de todos los que creen verdaderamente en Cristo; pero en los últimos días, una época de apostasía generalizada, se llamó a un remanente para que guarde los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.


La iglesia es un cuerpo constituido por muchos miembros, llamados de entre todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. En Cristo somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, y las diferencias entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entre nosotros.


Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de andar en novedad de vida.


Ya sea en las artes o la enseñanza o al escuchar una predicación, el Espíritu Santo brinda a cada uno capacidades y talentos que podemos usar para gloria de Dios y la misión de la iglesia..


Dios concede a todos los miembros de su iglesia, en todas las épocas, dones espirituales para que cada miembro los emplee en amante ministerio por el bien común de la iglesia y de la humanidad.


Dios concede a todos los miembros de su iglesia, en todas las épocas, dones espirituales para que cada miembro los emplee en amante ministerio por el bien común de la iglesia y de la humanidad.